Empresarios sin disfraz

Ser auténtico no está reñido con disfrazarse de vez en cuando por necesidades del guion. Como en esta imagen de 2013, en la que me convertí por unas horas en Jean Dujardin, el protagonista de ‘The Artist’, para ayudar a Movember.

Con la misma fuerza que este actor luchaba por defender el cine mudo ante la inevitable llegada del sonido, yo me he dejado la piel –y el bigote- para concienciar a los demás sobre la importancia de vigilar la salud masculina. Por este motivo está más que justificado pintar murales, convertir camiones en improvisadas barberías y, por supuesto, disfrazarse ¿no creen?.

Un empresario siempre debe estar dispuesto a calzarse los zapatos de otros y adaptarse a los distintos roles que la vida profesional le va exigiendo. Ahora bien, nuestra mayor fuerza reside en mostrarnos tal como somos ante los demás.

Sin disfraz.