Distraerse para concentrarse

Centrarse en un proyecto profesional con el rigor y la atención necesaria no está reñido con implicarse en otras iniciativas que nos completen desde el punto de vista personal. Es malo reducir nuestro mundo a una estrecha visión en la que el trabajo sea el único argumento de la vida, de otros intereses podemos extraer experiencias que nos ayuden a conseguir nuestras metas o, al menos, a repensarlas con mayor claridad.

Tengo comprobado que, muchas veces, la mejor manera de enfocar una tarea es tomar distancia y resolverla con ideas que proceden de ámbitos aparentemente alejados. Y es que, en realidad, todo está conectado y lo que seamos capaces de disfrutar tendrá después su reflejo en nuestro trabajo.

Habrá quien piense que dedicarse a otras iniciativas distintas a nuestra ocupación principal resta tiempo, pero basta con distraerse un poco para que volvamos a ella con los ánimos renovados y una visión más amplia. Por eso, en ocasiones, incluso cuando más follón hay, me escapo a ver alguna feria de arte por Europa, hago turismo en una ciudad bonita o disfruto de un road trip con amigos. Son vivencias que me aportan energía e inspiración.